Experiencia akásica

gorda“¡Mirad este puente! La ciencia <<oficial>> lo data de hace 2000 años, pero… ¡¿explica eso la existencia de este río con peces que no existen en otros lugares del mundo?! ¡No! En este puente la conexión cuántica con el aura de los seres vivos que viven cerca es patente… para todo el que se atreve a mirar con la mente abierta, claro. Solo unos pocos han logrado explotar más del 5% de su cerebro: Einstein, Nostradamus, Jesucristo… y ¡¡mirad lo que consiguieron!!

Eso que consiguieron gracias a la iluminación que recibieron del Universo mediante las conexiones atómico dinámicas que explican, por ejemplo, la telepatía. Este puente, a pesar de que quieran esconderlo los <<científicos>> al mundo y los escépticos, ¡es un vórtice de karma cargado de interacciones neutrínicas positivas! ¡¿Podéis sentirlo?! ¡Extended vuestras extremidades! ¡Entrad en comunión con el Universo que nos brinda su luz a través de las grietas de este deca-milenario puente! ¡Entrad en la nueva era a través de él!”

Y luego me violó. Lo juro. Bueno, se violó conmigo, en realidad. Yo soy un puente y no puedo ser violado, al menos no en ese sentido. Esa baba gigante, ese ser enorme de colgajos y vellos corporales no vinculantes con su género, se subió (no sé cómo) a la cruz de piedra que lleva 8 siglos sobre mi guardando la entrada del pueblo y rememorando no se qué masacre… y se violó con ella. Así, tal cuál. La muy puta y perturbada, se violó. Ese amasijo de grasas y babas, esa bola de pellejos bamboleantes violó mi cruz entre diabólicos alaridos y terroríficos espasmos causados, espero, por alguna puta mierda que se fumó antes. Asistí impotente a mi primera violación por una bilis con muñones  hasta que me desmayé. No me avergüenza reconocerlo: me desmayé, y si pudiera me habría muerto. Es que a veces sueño con que me derrumbo… me siento tan viejo. Si al menos pudiera darme a la bebida…

A.I.M.