Fisuras

Volví a aquella sala repleta de sombras y siluetas, de voces vacías y de ecos. Durante lo que, imagino recordar, fue una legión de días, la vorágine de sucesos y pensamientos, el huracán de instantes, de verdades reveladas, de dolor ignorado, se había ido estampando contra una pared, infinita e invisible. Un dique, no una barricada, que aislaba mi mente y que, ahora, al final, empezaba a resquebrajarse. Grupúsculos de pequeñas fisuras se habían formado dejando entrar, como gotas retumbando en el silencio oscuro de un sótano, la realidad, en un raudal aun contenido. Plop, plop, plop. Todos los sentidos, irremediablemente, centrados en esas gotas: plop, plop, plop. Consiguiendo que, de nuevo, olvidara, por instantes, el mar que aun ese muro parecía contener.

A. I. M.