Distopía: El Día de la Mujer

venusLa voz lejana y eléctrica del locutor vibrando directamente en la corteza auditiva de los proletarios clase I atenuaba el sonido de los martillos golpeando, tac tac tac, rítmicamente y sin pausa, tac tac tac.

Se confirman los resultados de la votación en el parlamento del Gobierno Mundial: se suspende el día de la Mujer Trabajadora. Esta mañana a las 10:00, hora mundial, el consejo decidía acabar con uno de los últimos vestigios del Periodo Ambiguo. El Presidente ha hablado por el tele-córtex mundial:

    ” Acabamos con uno de los símbolos del pasado oscuro, el pasado que nos llevó a la Guerra y a la Gran Devastación. Hemos tomado esta determinación en pos de un Mundo mejor. No es más que otro paso adelante por olvidar el terrible pasado auspiciado por nuestros ancestros. ¡Saludos, paz y futuro!”

Los martillos dejaron de repitquetear, todo el mundo se puso en pie, mecánicamente, con la mirada borrosa enfocada en ninguna parte, para observar en silencio la bandera mundial que el tele-córtex enviaba a la corteza visual de sus cerebros. Algunas cerraban los ojos a pesar de que la imagen llegaba directa a sus conciencias borrando el resto del paisaje.

Tac, tac, tac, volvieron todas a una al trabajo. Cada una de las miles tenía que martillear 100 piezas a la hora, todas iguales, todas diminutas, todas inservibles a primera vista.

– He oído que la suspensión de este día traerá algo de libertad para nuestras hijas. O puede que para nuestras nietas… – dijo una chica vestida con un mono gris a la chica, también de gris, de su izquierda.

– No seas crédula. El mercado de mujeres se estaba colapsando con los precios tan bajos que se vienen manejando. Es solo una cuestión de regulación económica.

– ¿Crees que de verdad este día fue inventado por los antiguos?  O a lo mejor sí, pero ¿y si no era así? Mi abuela contaba que su abuela le contaba que… – preguntó otra chica, con un mono azul, que martilleaba junto a estas.

– Sigue martilleando, que no vas a llegar al mínimo.

– Hoy me da igual, estoy muy feliz.

– Eso es porque eres novata…

El tele-córtex de la cadena de montaje se activó, eran las 11.

Son las 11:00, el recuento de piezas martilleadas empezará en 30 segundos. Dejen los martillos en la cesta. ¡Saludos, paz y futuro!

A. Irles

10 comentarios en “Distopía: El Día de la Mujer

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