¿Me estás escuchando?

Me había levantado muy tarde y con bastante resaca: otra vez me había vuelto a pasar con la bebida… eso explicaba lo ordenada que tenía la ropa sucia sobre la silla y, también, el olor a agrio de mi cuarto.

156697_467486933164_910136_nÉl estaba en el salón, cambiando algunas cosas de lugar y devolviéndolas luego a su sitio. Moviéndose sin parar. Le dije que había visto a la rubia de la otra vez, que había estado con ella y con los del grupo aquel. Que no estaba tan buena, le dije. Él seguía meneando cosas mientras yo me arrastraba hacia el sofá. Le conté lo de la amiga, la pelirroja. Le dije que no estaba muy seguro, pero que creía que su nombre había en la conversación. No era verdad, pero a lo mejor así paraba de deambular arriba y abajo como una ardilla. La pelirroja estaba mejor, mucho mejor, le conté.

Él continuaba entrando y saliendo del salón, como si lunes o miércoles y no domingo. No sé que hacía pero me estaba empezando a marear. Le dije que si me estaba escuchando o qué y me dijo que no, que si yo acaso le escuchaba a él. Le contesté que la rubia era un poco sosa y que tenía menos tetas que la pelirroja pero que era más suelta.

 

A.  Irles

Texto publicado en la antología: Libro Vuela Libre: Cada Mirada es Única:  https://otraresacamas.com/2014/05/08/publicacion-en-la-antologia-cada-mirada-es-unica/

 

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