El puto campanario de los cojones

Reblogueo de una entrada antigua publicada originalmente en http://www.paperfront.net/opinion/journal/el-puto-campanario-de-los-cojones/ y subida al blog eel 18 Agosto de 2013 (en los albores del blog)

image

(Imagen: flickr.com/photos/nikar1/3861276203/in/photostream/)

“¡Hay un tipo en la punta del campanario!” ¡En la punta! ¡Del campanario! ¡Un tipo! Dios santo… ¡será imbécil! No puedo más, no puedo con este tipo. Lo juro por lo más sagrado, lo mato, lo mato. Mato a Jota, por mis muertos que lo mato, ¡imbécil de los cojones! Palurdo, enfermo mental, desgraciado. Es un puto zoquete y me tiene hasta la punta del mismísimo cipote.

Siempre con la misma milonga. Siempre cuando venimos a casa del ‘trancas’ a por un chute de la mierda esta que suele traer ahora. No sé porque coño me dejo liar cada vez, ¡joder, sí que lo sé!: Porque el jodido trancas de las pelotas no me da ni los buenos días si no voy con el tarado este, y a veces ni así. ¡Me cago en la hostia! Esta ciudad me quema, ¡mierda! Y esta panda… me agota. Pero la bazofia que tienen, ni idea de dónde la sacan, pero es brutal: nunca había probado nada parecido. No quiero ni saber qué es.

Da igual si la pruebas esnifada, pinchada, aspirada por el ojete… da igual. He visto al trancas ponérsela como una crema en el capullo y hasta inyectársela en el lacrimal con las jeringas de su abuela y siempre es igual. Los efectos de esta bazofia no dependen de cómo la tomes, solo dependen de quién la tome. Pero aun así, el patrón siempre se repite: las tres fases. Frío, clímax y éxtasis. Tres estados totalmente nuevos, desconocidos por cualquier otro adicto a cualquier otra mierda. La primera y última fase son siempre iguales, para todos.

El Frío. La primera fase que aparece nada más drogarte. Dura unos instantes, quizá minutos, pero parecen horas. Es infernal y si sólo fuera esto, nadie soportaría esta droga. Pierdes toda la fuerza de tus músculos, te paralizas y sólo sientes un frío intenso que te apodera desde las mismas entrañas. Mierda puta… no puedo ni describirlo sin temblar. Es como una sombra helada que te toma, te roba toda voluntad y ganas de vivir mientras congela tu cuerpo: es como si tu alma entera se congelase, muriese. Sabes que el infierno no es ardiente cuando sientes el Frío. Dios. Pero la última fase… es el nirvana. El éxtasis. El cielo. El paraíso. Es indescriptible, viajas desde el infierno al cielo. El ÉXTASIS puro. No se puede explicar… sólo sentir.

Y la fase intermedia, el clímax. No sé dónde carajo entra la droga, a qué parte de nuestra jodida alma accede, qué parte de nuestro subconsciente explora pero cada cabrón de nosotros lo vive de una forma distinta, totalmente diferente, única y personal. Nunca ninguno hemos hablado con los otros de esta fase, nadie se atreve a preguntar…

El negro se ata al sofá antes de drogarse, pues la primera vez casi se mata golpeándose sin parar la cabeza contra el suelo. El trancas se arrodilla y llora como un puto niño, sin parar, y sin decir una palabra. A mí… me pone de la hostia. No sé qué veo, no estoy seguro, pero se siente como si un ángel, una diosa, me estuviera follando. Un coño divino me toma por completo y me hace vibrar de placer durante horas. Es placer puro, negado a los humanos por el cielo. Una corrida que dura horas, que llega sola, mientras todo el jodido sagrado coro celestial me folla, me hace estallar en torrentes interminables, me roba hasta el último suspiro de mi vida… y a la vez siento cómo muero cada vez mientras me devora el placer prohibido… Siento la vida, la muerte, veo a la tentación vencerme sin que yo pueda poner oposición alguna.

Vivo para estos instantes de muerte y orgasmo. Necesito esta mierda para vivir esa sensación mortalmente divina. Y el puto Jota, siempre tiene que inflarme los cojones con su absurda paranoia del campanario. ¿Qué puta mierda de tara mental tendrá este tarado? ¡Que le jodan a él, a su puto campanario y al imbécil que ve arriba! Hijo de la gran puta. Lo mato. Lo juro.

A. I. M