Camino a la Rave – 2ª parte

Lo que a continuación os presento es una cadena entre escritores. Cadena que se titulara: De camino a la rave. Y es tan sencilla como recibir la invitación. Leer, como mínimo, la parte que escribió la persona que te invito. Escribir la siguiente parte, continuando la historia. Incluir un índice, al final de cada parte, con el enlace de los capítulos anteriores, para que sea más fácil seguirle la pista a la historia completa. Colgarla en tu blog. Enviar la invitación a una sola persona. Y que esta continúe la cadena. El objetivo es crear una historia larga. Tan larga como larga sea la cadena.

Mr. G.

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1ª Partehttps://ravelandia.wordpress.com/2015/01/26/de-camino-a-la-rave-1a-parte/

2ª Parte– (Servidor)

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De camino a la Rave – 2ª Parte

Decidí que además hoy pillaría un par de gramos y me daría un homenaje, al fin y al cabo ya era miércoles. Abrí la litrona y le pegué un trago largo.

– Hey – había dos niñatos a mi lado que me llamaban – pasa un trago, nano.

Eran dos putos pijos de mierda con gorras de idiota, pero se estaban liando una mierda que olía a maná. Cerré la litrona y se la tiré a los pies.

– ¡Cabrón! – dijo uno levantándose de un brinco – creí que era de cristal.

– Y yo – contesté pillando el peta y encendiéndomelo.

El otro abrió la birra y se pringó de espuma. Justo entonces pasó una pelirroja por frente nuestra. Solo vi su pelo, sus labios y una imagen onírica de mi polla engullida por ellos. Joder, y olía como una sirena antes de matarte a polvos y llevarse tu cuerpo inerte a las profundidades. Pasó de largo y reconocí ese culo y esas piernas. Oí a los chiquillos decir algo por lo bajo y descojonarse de la risa. Cogí al que tenía más cerca y lo estampé contra la persiana de su espalda haciendo volar por los aires su gorra de idiota. Ella se giró, me miró y me sonrió. Yo me habría corrido si no hubiese tenido al crío ese cogido de la pechera.

– ¡Eh! – me gritó el otro – tranqui, ¿es que eres colega del nosecuál?

No escuché el nombre del tipo del que hablaba, pero hablaban de él como si fuera el dueño de la pelirroja: un camello de discoteca o algo así. Le dije que sí, que eramos íntimos.

– Irás a la rave que organiza hoy, ¿no?

Cogí el flyer que me tendía el chaval y me alejé fumándome su maría.

– Os regalo la birra.

Total, estaba asquerosa.

A. Irles

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3ª Parte- Tras largas deliberaciones con mi yo interior, le paso el marrón a Nei https://putaintensidad.wordpress.com/