Homenaje a la pajarita

Era (es) granate

o rojo oscuro,

o burdeos

(¡o qué se yo!),

y con lineas azules y blancas

(sólo azules y blancas).

 

Me pellizca. Me oprime. Me luce.

En la puta garganta.

 

Es mía. La elegí yo

y la conseguí yo,

con pucheritos, claro,

sin más.

 

Para el día que me sobrevivo: decidí.

Hasta aquí llego: me dije.

Basta: me convencí.

Ese día, sin formularios de por medio,

el sol refrescó mi cara,

la bañó de ternura

de los destellos del paisaje que yacía

a los pies de la montaña de escombros,

mi montaña,

mis escombros.

 

Luego llegaron más tormentas.

Diferentes de la de aquel verano, pero iguales:

todas dejan un raya en los muros temblorosos,

una raya que reza:

” hasta aquí llegó el agua”.

 

Otra raya para la colección.

En paredes de papel,

mías y vuestras.

Nuestras.

 

Nuestras.

Como los cascotes, que llevamos en los bolsillos

o la pelota que vive en nuestra garganta,

o en la cuenca de los ojos,

dónde mueren las lágrimas que ya no intentamos verter…

¿para qué?

 

Tengo rayas y rayas,

tengo de todo

y mucho más,

como todos. ¡Qué coño!

Pero, además,

tengo esa pajarita,

la roja

(o granate)

(o burdeos)

(o lo que sea)

la que me regalaste,

la que yo me pedí.

La tengo en la estantería, junto a Moby Dick.

La nuestra.

 

 

A. Irles

 

 

chinaski_pajarita

Chinaski, yo y la pajarita.

 

2 comentarios en “Homenaje a la pajarita

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s