Bourdeaux: pseudociencia y vino

Antes de empezar advierto: esto es un post “serio”, así que os tengo preparado otro decente aquí : un relato con pseudociencia, sexo, mucho vino, dos señoritas muy “entendidas” y un servidor.  (se publicará el día 8 de noviembre de 2017)

Dicho esto, ahí voy.

El vino biológico a veces está malo y a veces está bueno. Casi siempre es algo más caro que el no biológico y es discutible si de verdad es biológico o no. O al menos es algo que depende de la legislación de cada país. Lo que es cierto es que un buen vino ha de ser natural. Y cuánto más cariño tenga durante todas las fases de su producción, más sabroso, complejo y especial será.

En Bordeaux descubrí (descubrimos) algo nuevo para mi. El vino biodinámico. ¿En qué consiste? Pues es una estafa basada en los “principios de la biodinámica” postulados por un tal Rudolf Steiner. Consiste en mezclar conceptos de ecología con astrología cutre y catapúm: a forrarse vendiendo vino con olor a cabra mojada y sabor a lametón de perro viejo (de esos de improvisto, con toda la babilla). Una delicia, oiga. Y si no te gusta será porque la Luna pasaba por Geminis cuándo abriste la botella, so gilipollas.

Y es que en otra cosa no, pero en vender humo, los franceses son geniales.

A. Irles