Mi fantasía, su fantasía, ¿nuestra fantasía?

¿Os acordáis de la última colaboración del mi blog? Pues os animo la memoria, aprovechando esta Semana Santa de pasión y religiosidad: un relato erótico y trasgresor (que bien queda esa palabra, ¿eh?, queda intelectual, progre y molona que te cagas) de Contessa Pandora. El relato nació de un reto que le lancé: le “presté” cinco (que por qué cinco y no veintisiete, pues no sé, pero conociendo mi subconsciente, sería por la rima fácil, para qué negarlo)  imágenes de mi tumblr (digo prestar, porque yo las había robado todas anteriormente) y le pedí que relatara la historia detrás de una de ellas. La historia que quisiera, la imagen que quisiera. Poco después me devolvió el reto y yo escogí la imagen que veis más abajo… y la historia me encontró a mi.

Os lo aconsejo: pasad por su blog  y leedla con avidez. Y si tenéis la suerte de que la pantalla de vuestro ordenador de trabajo no se vea desde la puerta de vuestro despacho no dejéis de pasar por su tumblr y por el mío (y no, tumblr no es porno-erótico-festivo, es que las demás redes sociales son muy ñoñas)

¿Y tú? ¿Te atreves a participar en mis resacas? Pasa por aquí para más información.

PD: Estáis invitados igualmente aunque no tengáis despacho o trabajo u ordenador…

 

 

+ + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + +

 

Mi fantasía, su fantasía, ¿nuestra fantasía?

Originalmente publicado en:

https://contessapandora.wordpress.com/2015/03/21/mi-fantasia-su-fantasia-nuestra-fantasia/

tumblr_njrl7hkBpy1u9vujzo1_500

Yo estaba en el sofá negro junto a la cama, con la toalla enrollada en la cintura y el pelo aún húmedo. Contestaba a los comentarios de mi último relato en el blog. Ensimismado en la pantalla de mi móvil apenas la escuché salir del baño y entrar a la habitación.

– Ejem… miauuu – solicitó mi atención.

Me giré y la vi. De pie en medio de la habitación: taconazos negros, piernas levemente separadas y un mono de cuero negro que le cubría desde los tobillos hasta los hombros. El cuero moldeaba su figura y solo dejaba al aire sus pechos, encorsetados por abajo y libres dónde importaba para el juego. Llevaba los labios rojos, sangrientos diría, y los ojos más verdes que nunca, contrastando con el pelo caoba que apenas cubría el nacimiento de su nuca fina y pálida. Mi erección se disparó y tuve que levantarme para aflojarme la toalla que me la aprisionaba. El móvil se me cayó primero y luego fue la toalla que dejó mi polla saltar libre y enhiesta, como un resorte de una caja de bromas. Miré hacia el ventanal totalmente abierto y luego a ella mientras trataba de taparme torpemente. Continúa leyendo Mi fantasía, su fantasía, ¿nuestra fantasía?