Premios Bitácoras15: lo importante es participar

Lo importante es participar, dicen, y lo suscribo, aunque sea una puta basura de frase que se dice sólo para consolar o para engañarse uno mismo. Pero en este caso yo no me la diría: ¡¡mi blog acabó en el puesto vigésimo quinto de los premios #Bitácoras15!!

Y, sinceramente,  no es que sólo haya participado, es que he ganado: quedar el vigésimo quinto por detrás de blogs tan establecidos y con tanta calidad como, por ejemplo:

http://yofuiaegb.com/

http://blogs.publico.es/tremending-topic/

Home Moderna

http://www.elmundotoday.com/

http://verne.elpais.com/

entre otros y participando en la categoría de “Humor y entretenimiento” en la que, honestamente, no sé si cuadra mucho mi blog, eso es ganar. Y punto.

Pues eso, he ganado, y lo he hecho gracias a todos vosotros:

¡Gracias!

Como regalo para todos vosotr@s, quiero que hagamos lo que hacen estos dos de la imagen: que nos toquemos las partes más íntimas de nuestras mentes, que creemos historias encadenadas, absurdas, locas, excitantes, muertas de vida, sangrientas de ganas. Historias para no lamernos las heridas, para bebernos los miedos unos a otros, para encender nuestros más oscuros deseos…

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¿Cómo? Usando los comentarios de esta entrada, escribe algo y espera que alguien lo continúe. Creemos y juguemos. Juntos.  Sin más reglas que la obligatoriedad de hacer letra todo lo prohibido. Por ejemplo, ¿os atrevéis a continuar este fragmento de uno de mis relatos?

“– Sshhh – la voz dulce de Bettie le susurró al oído – duérmete, estás a salvo. – le dijo mientras apoyaba el afilado tacón de su pie izquierdo en su oído, y suavemente lo presionaba hasta que la cabeza del capitán Auster se aplastó contra el techo y el tacón entró, milímetro a milímetro, hasta el corazón de su cerebro – sshhh, tranquilo, ya estoy aquí, descansa.”

Atrévete, continúalo en los comentarios.

A. Irles

Imagen: Negative Vacuum by Daryll Peirce

Anuncio: ganador@ sorteo del libro de relatos

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Tras semanas desde la publicación del primer concurso del blog  https://otraresacamas.com/2015/01/21/gana-un-libro-de-relatos/ (¿y el último? es que soy muy vago…) por fin tenemos ganador@. Continúa leyendo Anuncio: ganador@ sorteo del libro de relatos

Gana un libro de relatos

Tengo el placer de anunciarles el primer concurso patrocinado por el maravilloso, el increíble, el espléndido, el funanbulista de las letras, el genio de las metáforas, el hombre que acaricia el corazón de sus lectores con suaves pinceladas de empatía lírica, el…

… vaya, me informan de que no ha venido. Vale, entonces patrocino yo el concurso, ¿os vale? Espero que sí porque también he llamado a Saramago y a Carver  y no me cogen el teléfono. Continúa leyendo Gana un libro de relatos

Concurso de Relatos: Me la estaba devolviendo, por A.I.M.

tumblr_mv5b05wBvo1rglexko1_500 Me desperté embotado y con los ojos tapados. Noté que había alguien sobre mis piernas desnudas y que me acariciaba con su respiración. Los olores, junto con su aliento suave, llenaban la estancia en la que me hallaba; alcohol, sexo, sudor, incienso y noche de juerga se mezclaban formando un perfume que me embriagaba, un perfume salvaje que, junto a la presencia que se hallaba sobre mi, comenzó a provocarme un cosquilleo sobre mi miembro, aun medio flácido, pues… la duda me provocaba desconfianza: ¿quién era ella? ¿era… Ella? Mis recuerdos de la noche eran borrosos, confusos, inciertos. Intenté mover los brazos para acariciarla, pero estaban atados con una fina cuerda de seda. No me cupo duda: era Ella, me la estaba devolviendo. En un segundo, mi pene flácido se convirtió en una polla dura, venosa, tiesa y ansiosa. Un ronroneo, entre mis piernas, me dijo que a Ella le gustaba y su aliento la calentó aun más mientras su pelo acariciaba mis piernas, mi vientre subiendo poco a poco, rozándome, acariciándome… Sus pechos, su estómago, su ombligo, cada centímetro de ella recorrió mi cuerpo sin tocarme, apenas besando mi sexo hambriento desde unos centímetros de distancia. Deseaba que se parase, que se ensartara mi polla hasta sus entrañas, que su coño, que olía a deseo, tragara mi falo… -No me tortures – le dije entre jadeos. Pero no, Ella no parecía dispuesta a escucharme. Continúo subiendo hasta sentarse sobre mi cara, sin tocarme ni una sola vez durante el trayecto. Me retorcí, crispé mis músculos tratando de desatarme, de rodearla con los brazos, de abalanzarme con ella… pero ni las piernas podía mover, solo encorvarme, retorcer mi columna y suspirar que me soltara. Entonces el olor a mujer se reconcentró en mi nariz y boca, pude saborearla sin tocarlo, y dejé de suplicar, expectante, ansioso. Lentamente, acercaba su coño a mi cara, el calor de su cuerpo me rodeaba, y una gota de placer cayó sobre mis labios. La bebí de inmediato, desesperado por más, hambriento. Entonces me agarró del pelo, firmemente y me hizo sumergirme en ella; con movimientos suaves pero imperativos, me hizo lamerle cada recoveco, cada labio, cada pliegue, cada milímetro de ella, consiguiendo que sus fluidos chorrearan por mi cara y mi cuello, que resbalaran ahogándome de gusto mientras ella gemía y gemía. La sentí mover las caderas, cada vez más rápido, mientras gemía y gemía y se movía más rápido, más enérgicamente, y jadeaba y gemía y suspiraba y vibraba con mi lengua, con mis labios: lamía, chupaba, succionaba, mordía y ella gemía. Comenzó a follarme, a follarme la boca, sin soltarme el pelo, sin tocar otra parte de mi que no fuera mi barbilla, mis labios, mi lengua, mi nariz…. sin importarle con qué le hacía gemir, con qué la hacía temblar. No me tocaba nada más… no podía moverme pues estaba atado… y aun así yo pero temblaba de placer. Cada espasmo, cada gemido, cada sacudida que salía de ella, se transmitía por mi cabeza, pecho y vientre hasta mi palpitante y ambiciosa polla. Solo un toque, una caricia bastaría para hacerme correrme. Era una marioneta de su coño, una boca, una lengua, un objeto, solo un objeto que la hacía gozar como solo una mujer puede. Estaba sometido a su coño y lo estaba disfrutando. Mi lengua entraba y salía de ella y mis labios le pertenecían, toda mi boca era suya. Comía y bebía con ansia sin técnica ni atención, a merced de sus contoneos, de sus tirones de pelo con los que me empujaba hacia su interior. Se movía sin control, cada vez mas y más rápido. Y mi excitación crecía, se hinchaba y temblaba. -¡Ah! Me co-rro-me-co-rrooo Gritó mientras aceleraba su masturbación y me ahogaba más y más en el mar que se vertía de ella. -¡Sí! ¡Si! ME-CO-RRO -repitió Y escuché esa voz, que gritaba, que se corría encima mía… no era Ella ¡no era Ella! Un latigazo explotó en mi estómago y se expandió por mis tripas hasta mi polla. Y su coño seguía follándome la boca y sus fluidos se derramaban por mi cuello y me agarraba del pelo con las dos manos, ahogándome contra ella mientras mi cuerpo palpitaba, mi polla suplicaba atención y notaba su orgasmo resbalar por mi pecho, por mi nuca… no podía respirar… Y ella no paraba, me follaba la boca sin parar, la extraña se estremecía sobre mi, con sus dos manos en mi cabeza un segundo y un segundo más tarde me soltaba… y me volvía a agarrar y me aplastaba con su coño más y más. Mi polla soltaba latigazos de desesperación, la deseaba, a aquella extraña, sobre ella, pero lo único que hacía era lamer con más ahínco: mi voluntad estaba dedicada a su placer que me excitaba como nunca lo había estado. ¿Y Ella?, pensaba, mientras bebía y bebía las explosiones de placer de aquella extraña, ¿dónde estaba?. Entonces una mano suave y pequeña acarició el tronco de mi polla, justo bajo el prepucio, la agarró con suavidad, recorrió el tronco de arriba a abajo y se paró en mis bolas. Mi cuerpo entero se crispó, la extraña se apretó más fuerte contra mi boca y las cuerdas de las muñecas y los tobillos parecieron apretarse más todavía. Ella, tenía que ser Ella, acariciaba mi bolas con suavidad y poco a poco sus manos bajaron y se quedaron justo bajo los testículos. Me acarició ahí como nunca habría esperado, sin aspavientos, un solo dedo apoyado bajo mis huevos hinchados y sin aviso ninguno mi polla, electrificada, se derramó en un orgasmo. Me retorcí lanzando un chorro espeso y contenido. Como un volcán paciente, me corría, moría mientras la extraña se extasiaba en mi cara y Ella tan solo mantenía su mano quieta bajo mis testículos que se vaciaban como un torrente. Mi cuerpo solo palpitaba conducido por las sacudidas de mi polla, temblaba de los pies a la cabeza y dejé de sentir el mundo, dejé de sentir el tirón de pelo con el que aquella extraña me aplastaba regalándonos un clímax salvaje y violento. Ni siquiera noté cuándo cayó desplomada a mi lado. Pero sí que escuché una voz, junto a mi polla, que dijo: -A., te has corrido sin mi permiso… Era Ella. Y me apretó los testículos aun doloridos del esfuerzo anterior. A mi lado, la extraña, respiraba agitadamente. -Ven, limpia esto – dijo Ella. Yo aun temblaba y notaba mi polla impregnada de mi lefa subir y bajar, agitándonse de placer. Mi cuello y mi pelo estaban empapados y mi cuerpo totalmente exhausto. Noté como la extraña se movía, jadeando todavía, y apoyándose en mi pecho empezó a lamer la corrida de mi estomago. Ella seguía acariciando mi perineo y mis bolas y susurraba a la extraña, “lámelo, lámelo todo, sí, así”, le decía. Intenté hablar pero no pude. Me di cuenta de que esto solo acababa de empezar.

A. Irles

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Relato erótico (+18 !! ) publicado por el blog “Pililas a Pilas”

Pililas a pilas

Me desperté embotado y con los ojos tapados. Noté que había alguien sobre mis piernas desnudas y que me acariciaba con su respiración. Los olores, junto con su aliento suave, llenaban la estancia en la que me hallaba; alcohol, sexo, sudor, incienso y noche de juerga se mezclaban formando un perfume que me embriagaba, un perfume salvaje que, junto a la presencia que se hallaba sobre mi, comenzó a provocarme un cosquilleo sobre mi miembro, aun medio flácido, pues… la duda me provocaba desconfianza: ¿quién era ella? ¿era… Ella? Mis recuerdos de la noche eran borrosos, confusos, inciertos. Intenté mover los brazos para acariciarla, pero estaban atados con una fina cuerda de seda. No me cupo duda: era Ella, me la estaba devolviendo. En un segundo, mi pene flácido se convirtió en una polla dura, venosa, tiesa y ansiosa. Un ronroneo, entre mis piernas, me dijo que a Ella le…

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