Romper los planes

Partirle la cara a alguien, vivir sin trabajar, decirte lo que nunca te digo porque siempre me pasa lo mismo, tener un año sabático, pasar la noche en un parque, hacer autoestop, participar en una orgía, cruzar el charco, y luego el otro, hacerme un tatuaje, tener sexo (digo follar) con una chica llena de tatuajes, comprarle un amigo a Chinaski, divorciarme, soltar presión más a menudo, discutir más, tener una experiencia psicodélica, vivir en más países, tomar más café, leer más, terminar la tesis, escribir un libro sin fórmulas matemáticas, aprender a ligar, tener niños no reconocidos, y reconocidos, enfrentarme al pasado, y al futuro, tener la posibilidad de vengarme de mis enemigos y no hacerlo, tener la posibilidad de hacerles un favor y hacérselo luciendo una sonrisa malévola, escribir un guión sobre una historia de amor entre zombies, comprarme un filtro para lo que digo, cogerle gusto a cocinar, beber más vino, aprender más sobre el vino, dejarme internet durante una época, decirle cuatro cosas a alguien, ayudar a mis amigos, llegar a un bar lleno de gente y decir: «a la siguiente ronda invito yo», hablar con más extrañ@s, estudiar otra carrera, inventar algo que no sirva para nada pero que todo el mundo quiera, aprender a bailar, mejorar mi francés pero para hablarlo bien solo con no-franceses, montar un sexshop como tapadera de un negocio de drogas, perderme viajando en tren por europa durante al menos un verano, no correr nunca una maratón o nada similar, recordar todo lo que hice, liarme con una sex-tuitera para comprobar si es cierto lo que dicen, aprender a doblar una camisa y una camiseta, vivir en un hotel, escribir mi segundo libro en la mesa de un puticlub…

 

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…romper todos los planes (incluso estos) y ser feliz.

 

A. Irles

Distopía: El Día de la Mujer

venusLa voz lejana y eléctrica del locutor vibrando directamente en la corteza auditiva de los proletarios clase I atenuaba el sonido de los martillos golpeando, tac tac tac, rítmicamente y sin pausa, tac tac tac.

Se confirman los resultados de la votación en el parlamento del Gobierno Mundial: se suspende el día de la Mujer Trabajadora. Esta mañana a las 10:00, hora mundial, el consejo decidía acabar con uno de los últimos vestigios del Periodo Ambiguo. El Presidente ha hablado por el tele-córtex mundial:

    » Acabamos con uno de los símbolos del pasado oscuro, el pasado que nos llevó a la Guerra y a la Gran Devastación. Hemos tomado esta determinación en pos de un Mundo mejor. No es más que otro paso adelante por olvidar el terrible pasado auspiciado por nuestros ancestros. ¡Saludos, paz y futuro!»

Los martillos dejaron de repitquetear, todo el mundo se puso en pie, mecánicamente, con la mirada borrosa enfocada en ninguna parte, para observar en silencio la bandera mundial que el tele-córtex enviaba a la corteza visual de sus cerebros. Algunas cerraban los ojos a pesar de que la imagen llegaba directa a sus conciencias borrando el resto del paisaje.

Tac, tac, tac, volvieron todas a una al trabajo. Cada una de las miles tenía que martillear 100 piezas a la hora, todas iguales, todas diminutas, todas inservibles a primera vista.

– He oído que la suspensión de este día traerá algo de libertad para nuestras hijas. O puede que para nuestras nietas… – dijo una chica vestida con un mono gris a la chica, también de gris, de su izquierda.

– No seas crédula. El mercado de mujeres se estaba colapsando con los precios tan bajos que se vienen manejando. Es solo una cuestión de regulación económica.

– ¿Crees que de verdad este día fue inventado por los antiguos?  O a lo mejor sí, pero ¿y si no era así? Mi abuela contaba que su abuela le contaba que… – preguntó otra chica, con un mono azul, que martilleaba junto a estas.

– Sigue martilleando, que no vas a llegar al mínimo.

– Hoy me da igual, estoy muy feliz.

– Eso es porque eres novata…

El tele-córtex de la cadena de montaje se activó, eran las 11.

Son las 11:00, el recuento de piezas martilleadas empezará en 30 segundos. Dejen los martillos en la cesta. ¡Saludos, paz y futuro!

A. Irles