Origami es papiroflexia pero papiroflexia no siempre es origami (o Teoría de la Procrastinación)

Todas las fotos han sido hechas por mi usando una Nikon D5300 y un objetivo Zenith MC Helios-44M-4 de 58mm y f2.0

Hokusai, el arte erótico Shunga y la chica sin nombre

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La Gran Ola Kanagawa (Katsushika Hokusai, etre 1830 y 33)

Fue en Hamburgo, hace varias vidas. Puede que hasta fuera verano durante todo el día y fue en el MKG, el Museum für Kunst und Gewerbe Hamburg. Recuerdo que con el malhumor encendido, observaba las láminas de Hokusai en las que retrataba una obsesión con el Fuji. Las escudriñaba una a una, de la última a la primera, mientras hablaba al cuello de mi camiseta y blasfemaba contra la infernal lógica del museo: antes de esta exposición (Hokusai y Manga) tenías que pasar por una galería de arte renacentista, una (más lamentable aun que la renacentista) de arte islámica y una de art nouveau. Pero lo mejor de todo era el hilo conductor, la conexión entre todas esas galerías: una exposición de zapatillas de deportes en el atrio central. No hablo de las sillas medio oxidadas y rajadas de Le Corbusier en el pasillo ni la sala patrocinada por el banco no se cuál.

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Vestidos de noche (Y. Mishima)

Último capítulo de Vestidos de noche de Yukio Mishima

(Alianza Literaria (Al), Traducción de Carlos Rubio López)


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Ilustración de Matsuura Shiori

Llegaron los cafés. Ayako observó que hasta en la simple forma en que su suegra sostenía la cucharilla con una mano tan blanca salpicada por las manchas pálidas de la vejez, había un movimiento de singular elegancia. Ayako pensó que le gustaría aprenderlo, así observándolo sumisamente. ¿Intuyó la señora este sentimiento de su nuera? Tal vez por eso se puso a hablar en un tono confesional e insólito en ella:

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La Trampa (Segunda historia #resacaMetroTokio)

Esta es la segunda historia que pudo haber ocurrido en el metro de Tokio. Recuerda cómo empezó:

https://otraresacamas.com/2015/04/22/paso-en-el-metro-de-tokio/

La Trampa

tumblr_mf5l3wLryu1rd7qndo1_1280Imagen http://phazonfire.tumblr.com/post/38115062706/also-my-day-is-not-complete-without-a-little

 

Un pitido acompañó el sonido de las puertas abriéndose y con la misma serenidad que viajabamos segundo antes, la mitad del pasaje se recicló con nueva carne silenciosa. Una hornada nueva de ausencias pegadas a la pantalla de distintos dispositivos electrónicos. Se cerraron las puertas. Dejaron de oírse los pájaros que adornan el silencio de las estaciones en Tokio desde los altavoces de las mismas. Una voz metálica y chillona empezó a gritarnos por la megafonía y en segundos el desorden se adueñó del vagón: entre voces y empujones todos los hombres salieron del vagón. Todos excepto otro turista, al otro extremo del compartimento, y yo. El resto eran mujeres, de todas las edades y tipos, pero todas orientales. Por unos instantes dejaron de mirar a sus teléfonos y nos observaron con fijeza fría. Entonces empezaron a entrar más y más mujeres, hasta que apenas había espacio entre nosotros y ellas. El vacío se lleno entonces de roces y perfume. Las risitas contenidas entre cientos de dedos finos y pálidos impregnaban al expresso de una atmósfera onírica en el momento en que se ponía en marcha. Dos chicas, de unos veinte años, con el traje tradicional de gheisa (uno verde y otro azul, con estampados blancos y negros) se abrieron paso hasta mi. Doblaban sus espaldas y escondían sus maquilladas y níveas caras cada vez que pedían disculpas con una reverencia. Las otras mujeres les abrían paso entre susurros y llegaron hasta mi. Se colocaron una a cada lado mía mientras yo me mantenía agarrado a la asidera aunque cada vez era menos necesario pues poco a poco mi cuerpo era rodeado de brazos cálidos, muslos desnudos, torsos escondidos, hombros claros y melenas oscuras que me mantenían a flote y erguido aunque el tren bailase en cada curva. Manos extrañas se apoyaban en mis muslos y abdomen como buscando mi piel a través de mi ropa. Sentí un aliento jadeante en mi cuello. Una respiración agitada acompañando un agarrón a mis nalgas cubiertas por los vaqueros. Una caricia en mi pecho otra en mis brazos colgantes. Unos dedos que parecían buscar los resquicios de desnudez que asomaban bajo mi camisa. Continúa leyendo La Trampa (Segunda historia #resacaMetroTokio)

La Risa (Primera historia #resacaMetroTokio)

Esta es la primera historia que pudo haber ocurrido en el metro de Tokio. Recuerda cómo empezó:

https://otraresacamas.com/2015/04/22/paso-en-el-metro-de-tokio/

La Risa

hjr0fheyrtlqtxprg31gImagen propiedad de @sesemata https://www.talenthouse.com/item/1355194/017f4e37

 

Un pitido acompañó el sonido de las puertas abriéndose…

… y, tan ordenados como silenciosos, empezaron a bajar todos y cada uno de los pasajeros mientras una voz, metálica e indescifrable para mi, vibraba desde los altavoces del vagón. La pantalla no mostraba ningún mensaje y las luces de colores que, brillando o no, indicaban el itinerario cubierto y el que quedaba por cubrir parecían estar en orden, al menos bajo mi neófita mirada. Pero yo dudaba. En un momento me encontré solo en el vagón así que me dirigí a la puerta, dubitativo y sin un plan claro. fue entonces cuando me encontré a la anciana. Medía apenas un metro cincuenta y andaba totalmente encorvada. Me tendió una mano increíblemente áspera y dura y se agarró a mi brazo mientras, a pasos diminutos, entraba en el vagón arrastrándome con ella. Toda una vida, quizá varias, me sonrió a través de sus ojos cuándo me indicó el banco dónde quería que nos sentáramos. Entonces, una vez sentados los dos, comenzó a hablarme en japones a la vez que palmeaba el dorso de mi mano con sus palmas curtidas. Continúa leyendo La Risa (Primera historia #resacaMetroTokio)

Pasó en el metro de Tokio

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El tren aminoró la marcha y entramos a la estación Minami-Nagareyama, la última antes de entrar a Tokio, o al menos al Tokio que uno querría ir a visitar. Un pitido acompañó el sonido de las puertas abriéndose…

(continuará)

 

 

A. Irles

 

(Imagen: http://dancelifereallife.tumblr.com/post/75888274493)

 

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La historia continuará por dos razones:

1- tengo dos historias que contar (que subiré en unos días)

2- os propongo que continuéis vosotros como queráis. Bien en vuestro blog, bien comentando en la misma entrada o bien por twitter usando el hastag #resacaMetroTokio. Incluso, os propongo que hagamos relatos en cadena de una manera muy sencilla: si leemos una continuación en un comentario que nos guste mucho, le respondemos y vemos a dónde nos lleva… (seguro que a algún sitio inhóspito y con ansias de ser descubierto).

Y para acabar, una única regla para delimitar la temática de los relatos: escribid lo que queráis atreviéndoos a violar la mente del lector  (y la mía por partida doble al usar  mi casa para tan perverso cometido).