Origami es papiroflexia pero papiroflexia no siempre es origami (o Teoría de la Procrastinación)

Todas las fotos han sido hechas por mi usando una Nikon D5300 y un objetivo Zenith MC Helios-44M-4 de 58mm y f2.0

Vestidos de noche (Y. Mishima)

Último capítulo de Vestidos de noche de Yukio Mishima

(Alianza Literaria (Al), Traducción de Carlos Rubio López)


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Ilustración de Matsuura Shiori

Llegaron los cafés. Ayako observó que hasta en la simple forma en que su suegra sostenía la cucharilla con una mano tan blanca salpicada por las manchas pálidas de la vejez, había un movimiento de singular elegancia. Ayako pensó que le gustaría aprenderlo, así observándolo sumisamente. ¿Intuyó la señora este sentimiento de su nuera? Tal vez por eso se puso a hablar en un tono confesional e insólito en ella:

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El punto ciego

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Extracto del prólogo del libro “El punto ciego” de Javier Cercas.

[..] Esas respuestas de las novelas del punto ciego —esas respuestas sin respuesta o sin respuesta clara— son para mí las únicas respuestas verdaderamente literarias, o por lo menos las únicas que las buenas novelas ofrecen. La novela no es el género de las respuestas, sino el de las preguntas: escribir una novela consiste en plantearse una pregunta compleja para formularla de la manera más compleja posible, no para contestarla, o no para contestarla de manera clara e inequívoca; consiste en sumergirse en un enigma para volverlo irresoluble, no para descifrarlo (a menos que volverlo irresoluble sea, precisamente, la única manera de descifrarlo). Ese enigma es el punto ciego, y lo mejor que tienen que decir estas novelas lo dicen a través de él: a través de ese silencio pletórico de sentido, de esa ceguera visionaria, de esa oscuridad radiante, de esa ambigüedad sin solución. Ese punto ciego es lo que somos.

Javier Cercas.

Blasfemar me la pone gorda (Moby Dick también)

Alrededor de mis obsesiones particulares, me hago preguntas idiotas y sin sentido, tal cuál cómo si estuviera borracho (pero no lo estoy, lo juro por San Atanasio Beodo) ¿Blasfemar es cosa de creyentes? ¿O depende más del receptor que del emisor? Ni puta idea. Yo no soy creyente. Ni soy ateo. Voy un paso más allá: soy agnóstico.

¡YA!  LO SÉ. Pensáis que lo de ser agnóstico es una posición de no pillarse los dedos, pero ni de coña. Eso es el agnosticismo suave o como quieran llamarlo. No es más que un invento para la peña que no tiene ganas de pensar en una puta mierda….

– Uy, no sé… Es que soy agnóstico

– Ah, vale.

Y UNA PUTA MIERDA.

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