Van Gogh: pequeños secretos femeninos.

tumblr_oe9yeytxcS1v4a4lpo1_540
“Petits secrets féminins”  Illustration de l’artiste italien Amleto Dalla Costa

 

Llevaba varios días solo, vagando sin rumbo fijo, buscando la nada con la mirada vaga y perdida en mis pensamientos desparramados por las calles húmedas de París. Ese día era un día cualquiera, otro más. Pero era París, dónde andar perdido parece de lo más común. Como cada mañana, comencé a caminar temprano y no paré hasta que el dolor de pies me lo pidió. Cuándo eso pasaba, levantaba la vista y buscaba una boca de metro, y desaparecía de la ciudad hasta el día siguiente. Pero ese día desemboqué, sin saber cómo, frente al Musee d’Orsay. No me quedaban fuerzas en las piernas pero ver las puertas del museo me trajo a la memoria la fresca sorpresa que me dio una vez un desconocido para mi Pisarro y sus pincelada neblinosa que lo hacía brillar sobre los demás impresionistas de la exposición. Eso quedaba muy lejos, pero quería ver otra vez su pincelada y apenas había cola. De hecho, en la cola estábamos solos: ella y yo. Ella estaba de espaldas a mi, hablando un francés suave pero alegre y vivo como el rojo de su pelo. De su cuello me llegaba un aroma cítrico como de rama de naranjo recién partida. Algo verde aún. Ella compró su entrada y se giró ofreciéndome su perfil. Se arregló el pelo tras la oreja y se despidió de la cajera sin regalarme un vistazo. Le vi coger un plano en español del museo y se adentró en el museo con paso ligero, apenas contoneando su fina silueta entallada en sus vaqueros claros: parecía patinar al hacer danzar sus tacones rojos adelante y atrás. Se paró, repentinamente, en la mitad de la sala de las estatuas muertas para ella que solo leía el mapa sin prestarles atención. Todo parecía escaparse hacia otra parte menos ella, hasta  que pareció encontrar en el plano lo que buscaba hasta que lo encontró y fue ella la que desapareció deslizándose sobre el suelo de reluciente granito y permitiendo a las estatuas volver a su espacio propio.

Continúa leyendo Van Gogh: pequeños secretos femeninos.