Cerrando por derribo

Otra Resaca Más nació hace ya 6 años y una semana. Mi último post tiene más de un año y hace dos que ya las resacas son las de uno de treintayalgos… menos resacas yy las que hay son de encefalograma plano con pocas energías para pensar y escribir. Esta etapa ha pasado y ahora vienen otras.

Es por eso este anuncio: cerrando por derribo. El blog, dentro de unos días o semanas o quién sabe, dejará de aparecer en vuestros feeds para siempre. Gracias, de verdad, por leerme y no juzgarme durante este tiempo (o de leerme al menos). Voy cerrando, así mismo, las diferentes cuentas asociadas a este blog. Hasta pronto.

Todavía tengo en el tintero mi novela: Vacío (que está casi terminada pero ese “casi” son horas de últimas correcciones que me dan una pereza terrible). Y ahora también he empezado otras aficiones, fotografía y dibujo.

Por el momento dejaré esta cuenta de instagram @otraresacamas más o menos funcional, o al menos, viva 🙂

Seguro que algún día me animo con algún otro proyecto que otro!

Gracias y Hasta pronto!

A. Irles

La esperanza del condenado

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L’Espoir du condamné à mort I La esperanza del condenado a muerte I Fecha 9 febrero 1974 Técnica Acrílico sobre tela. Tríptico. Autor: Joan Miró

 

Él se sentó en el banco solitario entre los tres cuadros que formaban la habitación cerrada por todos lados excepto a la espalda del espectador. Apoyó los brazos sobre sus muslos, con las palmas hacia abajo reposando en las rodillas y cerró los ojos. Ella se sentó a su lado y preguntó:

– ¿Vamos a hablar en algún momento?

– ¿De qué? – resopló él.

– De porqué estamos estamos aquí, de porqué hace horas que no me hablas más que con monosílabos, de porqué…

– Va… le… – el sonrió con los ojos todavía cerrados.

El silencio volvió a sentarse entre ellos. Ella tenía la mano en el aire, congelada ahí mientras decidía si caía sobre la de él o no. Continúa leyendo La esperanza del condenado

Origami es papiroflexia pero papiroflexia no siempre es origami (o Teoría de la Procrastinación)

Todas las fotos han sido hechas por mi usando una Nikon D5300 y un objetivo Zenith MC Helios-44M-4 de 58mm y f2.0

Hokusai, el arte erótico Shunga y la chica sin nombre

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La Gran Ola Kanagawa (Katsushika Hokusai, etre 1830 y 33)

Fue en Hamburgo, hace varias vidas. Puede que hasta fuera verano durante todo el día y fue en el MKG, el Museum für Kunst und Gewerbe Hamburg. Recuerdo que con el malhumor encendido, observaba las láminas de Hokusai en las que retrataba una obsesión con el Fuji. Las escudriñaba una a una, de la última a la primera, mientras hablaba al cuello de mi camiseta y blasfemaba contra la infernal lógica del museo: antes de esta exposición (Hokusai y Manga) tenías que pasar por una galería de arte renacentista, una (más lamentable aun que la renacentista) de arte islámica y una de art nouveau. Pero lo mejor de todo era el hilo conductor, la conexión entre todas esas galerías: una exposición de zapatillas de deportes en el atrio central. No hablo de las sillas medio oxidadas y rajadas de Le Corbusier en el pasillo ni la sala patrocinada por el banco no se cuál.

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Otra resaca más ¿y ya van demasiadas?

Ya son muchas resacas. Demasiadas, quizás. O eso dice uno siempre cuando despierta con las sienes zumbándole al ritmo del pulso acelerado, espeso y excitado…

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Eso mismo dije hace 3 años, una mañana de agosto en la que tenía que ir a trabajar y apenas sabía en que ciudad estaba. Cosas de Berlín, cosas que pasan en algunos sitios y cosas que hacen que uno empiece aventuras como la que decidí empezar ese día con este blog:

Otra Resaca Más. Y entonces aún no eran demasiadas. Ni aun lo son.

Tres años de aventuras, de caídas, de subidones, de masturbaciones literarias y violaciones mentales. Tres años en los que he visto arder naves más allá del jodido cinturón de Orión y a los dos lados de la avenida Blasco Ibañez y luego las he visto renacer magulladas pero orgullosas e indestructibles mientras yo me ahogaba en un vaso de mierda. Tres años en los que estas páginas me han servido más de lo que uno puede imaginar.

Pero ha llegado la hora… la hora de seguir adelante, de aparcar por un tiempo el blog y demostrarme que puedo ir más allá. ¿Puedo? No lo sé, pero voy a intentarlo. Quiero dejar de tocarme y pasar ya a follar, creo que el entrenamiento ha valido la pena. Lo he hecho mejor o peor, más o menos asiduamente, con más o menos acierto, con más o menos prepotencia pero siempre he disfrutado. Siempre he intentado algo nuevo, siempre me he llevado un paso más allá o mas acá y he aprendido. Me he conocido más, me he odiado más, me he amado más y he comprendido que da igual: que voy a tener que aguantarme toda la vida sea cuál sea la opinión que tenga sobre mi. Y todo eso bañado en letras y en alcohol exudado.

Ahora noto que ha llegado otro tiempo. Un tiempo de nuevos proyectos y ansias.


Si eres editor/a

y te gustan mis textos, contacta conmigo, estaré encantado de hablar contigo sobre lo que tengo entre manos (y también sobre mis trabajos en curso).


No abandono el barco, solo que me veréis menos pues tengo cosas (grandes e hinchadas por mi ego) entre manos y me necesitan casi tanto como yo a ellas.

No os vayáis, vendré de vez en cuando. Lo prometo. Pasad a visitarme por mi tumblr

http://otraresacamas.tumblr.com/

O por mi página de facebook

https://www.facebook.com/otraresacamas/

O por el blog de #LosBigDicksLos Big Dicks

A. Irles

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No me quiero casar

Tengo algo que decirte, aunque igual no es el momento más apropiado: no me quiero casar.

Y en el fondo lo sabes, sabes que no entiendo eso de “quererse casar” o lo de “querer tener una novia”… ¿Un perro? ¿Un gato? Sí, tiene sentido, pero ¿una mujer/esposa? Como poseer una casa, un lugar al que pertenecer, ese sería el único argumento racional que podría encontrar para desear tener una mujer. Ese sería el único argumento que igual debilitaría los cimientos de mis incoherente convicciones. Pero pesa mucho el articulo indefinido “una”, ¿qué “una”? ¿Es que da igual? Si no da igual… ¿Qué jodido sentido tiene plantearse esa cuestión? En serio. Piénsalo y vuelve a lo del perro y el gato cuándo lo pienses.

Pero es que no le encuentro sentido ni a casarme hoy. No puedo evitarlo. Sé que desde que tengo memoria he tenido siempre estas convicciones: la de que no me iba a casar; la de que me iba a escapar del pueblo a la mínima;la de que iba a ser independiente, desarraigado, apátrida, irresponsable; la de que iba a vivir en un ático, a leer y escribir mucho, a viajar, a follarme todo lo que…, a viajar, a emborracharme en bares desconocidos… Siempre he tenido esa ansia de escapar de todos, de todos los lugares y especialmente de mí mismo. Era (soy) incapaz de entender el mundo y lo que nos hacemos unos a otros, el sufrimiento que nos causamos por puro miedo a ser lo que somos… Era (soy) incapaz de entender nada y sin embargo siempre he conseguido hacer rodar las cosas mejor que casi todos los demás y lo sé, siempre lo he sabido. ¿Pero para qué vale? Algo siempre escapa, algo se me escurre entre los dedos. Es esa sensación que aparece en el rabillo del ojo cuándo tratas de olvidarla, la que te fusila las sienes cuándo tratas de pensarla. El mundo no era un lugar acogedor, un lugar al que quisiera traer nada, no era un lugar que quisiera regalar a nadie, eso lo tenía claro a pesar de que no lo entendía, ni lo entiendo aún.

Así que huí. Y huí. Y huí. Y huí… Y corrí, corrí, corrí y me hostié. Pero volví a correr otra vez. Una y otra vez. Obsesionado en entender el puto Universo estudiando las huellas que dejaba en el fango tras de mí.

Y todas esas convicciones están ahí desde siempre, me anclan al terror de la vida desde pequeño. Esas dudas están ahí junto a muchos dogmas que las acompañan, entre ellos este: no me quiero casar. Quiero mi ático, quiero un gato, quiero escribir y no tener que responder si me piden el teléfono, o si me preguntan si las llamaré otra vez, quiero estar solo, lejos… Quiero hacer lo que ya he hecho, lo que he tenido siendo el hombre que fui hace no mucho, el del lobo aullándome en la garganta, el de las sombras vigilándome en el armario.

No me quiero casar y al final me he casado. Y para mí no significa un paso adelante, un compromiso añadido contigo, no significa que de ser dos pasemos a ser solo uno. Pero es la primera vez que no veo el mundo corriendo a mi lado, pasando junto a mi cómo los árboles en la carretera. Es la primera vez que ando, que siento el suelo, que no me alejo de mí. Es la primera vez que no me siento solo, la primera vez que sé que nunca lo voy a estar porque ese hombre ya no existe. Sé que no me va a pasar nunca más.

Me caso contigo porque no encuentro otra manera de decirte que sigo sin entender nada, pero que he recuperado la fe. No sé ni en qué, pero la he recuperado. Ahora da igual. Es imposible no creer en algo si vivo en un Universo en el que, perdido en este moco que llamamos casa, tú existes. Me sobra con creer en ti. En nosotros.  En un mundo que ahora miro con ganas de llorar y con una sonrisa de esas que tiene la gente que sabe algo que tú no… Pues lo miro con los ojos que tú has arreglado.

Te pedí que te casaras conmigo (tres veces) porque no me veo capaz de darte nada parecido a lo que tú me has regalado. Te pedí que te casaras conmigo como forma de sellar una promesa:

Que te fallaré, una y otra vez, pero que lo volveré a intentar una y otra vez.

Y no es que ahora no tenga miedo, tengo terror y mucho que perder, más que nunca: a ti y a mi.

Dicen los versos de Lorca que:

“Las cosas
Cuando buscan su sitio encuentran su vacío ”
Yo te digo que gracias por atropellarme (con tanta saña y empeño) cuando andaba desvalido, perdido en mí mismo, en esa búsqueda de la nada. Ahora te prometo que nos perderemos de la mano, los dos. Compañeros de esta aventura que llamamos vida y que tanto nos asusta.

Pero aun así, no me pienso casar a no ser que Elvis oficie el acto. He dicho.

A. Irles

 

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Esa gente no es de fiar

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Ya sé, pensáis que no puedo venir aquí y soltar una afirmación de ese calado así, tan a la ligera. Decir esa gente no es de fiar y quedarme tan ancho.

– ¿Qué gente? ¿tú que coño sabrás? ¿Pero tu no escribías porno y desfases desangrados y sin sentido? Ahora vas de filósofo, ¿no?

– Y humor, gilipollas, también escribo humor.

– Gilipollas tu put…

– ¡YA! Ya para, coño. Es mi blog y escribo lo que quiero, además, una vez fui muy reflexivo, gilipollas.

– ¿No sabes más insultos? Mira: idiota, imbécil, tonto de la polla, come mierda, lamebotas, aspirante a mediocre, pajillero de las letras, productor de detritus enlatados,  sargantana….

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